Con el transcurso de los años las gentes del mundo, antiguo y moderno, han ido desarrollando técnicas a la hora de la elaboración de la porcelana, estilos distintos, diseños atractivos, etc … Como muchas otras invenciones, la porcelana, el más bello, más delicado de los materiales que ha creado el hombre, nos llegó de Oriente…

La porcelana es un producto cerámico tradicionalmente blanco, compacto, duro y translúcido. Desarrollado por los chinos en el siglo VII u VIII e históricamente muy apreciado en occidente, pasando un largo tiempo antes de que su modo de elaboración fuera reinventado en Europa.

La porcelana se obtiene a partir de una pasta muy elaborada compuesta por caolín, feldespato y cuarzo. El proceso de cocción se realiza en dos etapas:

  1. La obtención del bizcocho (850-900ºC).
  2. El vidriado (a temperaturas que varían según el producto entre 1175 y 1450ºC).

La porcelana se suele decorar en una tercera cocción (tercer fuego) con pigmentos que se obtienen a partir de óxidos metálicos calcinados.

La mayor parte de las piezas que se han conservado de ese período representan a personas y animales y han sido encontradas en tumbas. Marco Polo, al regresar del Asia Central a finales del siglo XIII, escribió con entusiasmo sobre este noble material que en Italia se llamaba porceletta.

Pero ¿cómo distinguir unas porcelanas de otras?. Existen tres tipos básicos de porcelana: Pasta tierna o artificial, Pasta dura y “Bone China”.

Porcelana de pasta tierna o artificial

La porcelana de pasta tierna o artificial, fue descubierta en Europa en 1575, después de repetidos intentos para conseguir la calidad de la porcelana china. esta modalidad de pasta tierna se consiguió mediante una mezcla de arcilla y vidrio granulado sometido a una cocción en hornos que alcanzaban temperaturas de 1200 grados centígrados.

Salió por primera vez de los alfaceres de Florencia que trabajaban bajo el patronazgo de Francisco I de Medici, pero no llegó a producirse en cantidades apreciables hasta los últimos años de siglo XVII.

Porcelana de pasta dura

La porcelana de pasta tierna se distingue de la porcelana de pasta dura en que es posible raspar con una lima, cosa que no ocurre con la de pasta dura, la auténtica porcelana. Además, la suciedad acumulada en una pieza de pasta tierna resulta casi imposible de quitar, mientras que puede ser fácilmente eliminada en la de pasta dura.

La de pasta dura es la auténtica porcelana de origen chino. Parte de la mezcla compuesta de feldespato y caolín, que se somete al horno a temperaturas de unos 1450 grados centígrados.

Bone china

Bone china” es un término inglés que se traduce como “porcelana de hueso”. Responde a una fórmula descubierta en Inglaterra por Josiah Spode en 1800 que consiste en añadir huesos calcinados a la mezcla clásica de la pasta dura con el objetivo de conseguir una textura mucho más fina pero resistente.

En cuanto a la decoración, suele hacerse sobre la cubierta, es decir, una vez vitrificada la pieza. La decoración bajo cubierta ( sobre la pieza sin vitrificar) corre el riesgo de desaparecer al ser horneada la pieza por segunda vez para su fijación de color, que ha de hacerse a muy altas temperaturas.

Este tipo de decoración suele estar limitada a una corta gama de colores: azul cobalto, azul y blanco y los celadón. Los colores se obtiene de los óxidos simples. Los óxidos colorantes más comunes son el estaño (blanco), cobalto (azul), cobre (tonalidades de azul y verde), hierro (del amarillo pálido al negro pasando por un rojo anaranjado, verde), magnesio (rojo en toda su gama) y antimonio (amarillo).